Pese a que la huelga de hambre de los militares no se hizo efectiva, el sólo intento y la aprobación de algunos idiotas ya deberían ser motivos suficientes para sentirse vergonzados de vivir en Chile, el Springfield de sudamérica.
Vamos a revisar algunas diferencias entre el intento de los sinverguenzas de los ex militares presos y la huelga mapuche, nada más para dejarle en claro a algunos fascistas hiperventilados el porqué de que en este caso no se puede dar el infantil juego de
“ay pero si ellos pueden ¿por qué nosotros no?” o el sinsentido de la superficial frase “ahora todo se consigue con una huelga de hambre”
Diferencia 1: Ambigüedad de imputaciones vs claridad absoluta en imputaciones
Mientras a los mapuches le imputan cargos que son tan ambiguos como “prácticas que infunden el terror”,
sea lo que sea que eso signifique, a los militares en cuestión se les condenó por delitos tan específicos y tipificados como las violaciones a los derechos humanos, que son unas cosas locas e inofensivas tales como el
asesinato, la tortura y desaparición de personas. Delitos de ese calibre dan poco lugar para ambigüedades.
Diferencia 2: Juicio injusto vs juicio normal eterno con ochomilquinientas apelaciones
Los militares tuvieron un arduo proceso, muy muy largo. Lo que más costó fue llevarlos siquiera a un juicio. Luego de eso, imagínense como tratar de probar que cometieron delitos si cuentan con dos instituciones que se preocuparon de encubrirlos: el ejército y el gobierno. Además, cuentan con el apoyo de la gente más poderosa de este país. Sin embargo, las acusaciones fueron probadas y fueron
inapelalemente condenados. Por la otra parte, los mapuches, cuentan con la poderosísima ayuda de la izquierda chilena, que tiene a su haber con dos diputados en el congreso, más de siete panfletos de tiraje comunal, tres radios comunales en la provincia del Bío-Bío y más de dos centros de alumnos de universidades nacionales. Y su juicio, a diferencia de los ex militares, cuenta con
testigos encubiertos y ven aumentados hasta en
tres grados cualquier delito, por mencionar un par de detalles.
Diferencia 3: Petición clara vs quien sabe qué mierda esperan estos tipos
Los mapuches no piden libertad,
piden no ser juzgados por la ley antiterrorista, una ley de mierda. Los militares nadie sabe que piden. ¿Libertad? Eso es idiota, porque están condenados luego de un debido juicio. ¿otro jucio? No tendría justificación alguna. ¿mejores condiciones carcelarias? Eso ya sería enfermo de cara de raja. En fin, creo que no hay que aclarar muchas cosas en este punto.
Diferencia 4: Condiciones carcelarias paupérrimas vs Punta Peuco
A ver, no se si será necesario comparar las condiciones de una cárcel en Temuco (que si ya es penca, aún más penca lo es para una persona acusada de terrorismo)
con las de los cara de raja de Punta Peuco. Los presos que se encuentran allí, son los presos más asquerosos del país, los vinculados con los delitos de la peor calaña. Sin embargo, son los que gozan de los mayores privilegios. Aún así tienen cara para pedir mayores beneficios. Una verguenza por donde se le mire.
Diferencia 5: Gravedad del delito
Si eres mapuche y quemas parcelas en el sur, puedes ser procesado por la ley antiterrorista. A todas luces eso es un delito, pero ¿eso es terrorismo? ¿es equivalente a poner una bomba en el metro que mate a 100 personas? ¿es equivalente a hacerse explotar en el paseo ahumada y acabar con la vida de 50 personas? Habría que ser muy idiota para pensar eso. Ahora comparémoslo contra un tipo de terrorismo que sí fue un hecho comprobado en Chile:
el terrorismo de Estado en el que participaron estos ex militares. La gravedad ese delito es la peor que puede existir. Participar de la matanza sistemática de miles de personas y operaciones que incluyen la tortura, exilio y persecusión de seres humanos sin duda debe ser lo peor que un hombre puede hacer en esta tierra. Pero lamentablemente, en las vísperas de un bicentenario poco esperanzador,
en Chile hoy eso se “debate”, se “discute”. A Pinochet se le llama ex comandante en jefe, o ex presidente, o ex senador vitalicio, pero nadie se atreve a decir en los medios, el “dictador”. Todavía no se ha zanjado el tema, porque “ahonda las diferencias entre los chilenos”… y esto es, a todas luces, el reflejo de nuestra verguenza más grande, nuestra tristeza más grande. No sé, es raro. A pesar de lo vergonzoso que fue escuchar la noticia de la huelga en Punta Peuco, a veces pienso que bien hicieron estos criminales al recordarnos en esta fecha llena de falsos valores, quienes somos en realidad