Uno de lo asunto que mas detesto es manejar, una vez soñé que lo hacia durante horas y solo llegaba al mismo lugar. Los veranos también tiene días Lunes, lo lamentable era enterarse el día Domingo. Cogi el volante muy temprano por la mañana y me adentre en el pavimento, cercado de bonitos momentos, momentos que hoy son solo recuerdos.
- Love Hurts…. Lo exclame gritando, aquella canción que solo e escucho un par de veces por el dial, era de mi gran agrado.
- Incubus …
Respondio con centésimas de diferencia en tiempo, giro su cabellera y me otorgo su mirada. Sus ojos eran escondidos por un par de anteojos muy grandes, me daba la sensación de misterio, conocía sus miradas y deseaba saber cual era la que tenía para mí.
La ventana semi abierta, un poco de aire, un poco de viento y un poco del mar, antes de decirle adiós.
Ese día conduci gran parte del día, fue una fugaz tarde, el tiempo con ella difería de lo normal.
Esa noche soñé que el mundo se Destruía, no se si lo soñé o paso, nunca me dado el tiempo de pensarlo bien.
Mal vestido sin ducharse, sin afeitarse, preguntarse
- ¿que hago? y sin escuchar ninguna respuesta...
Abrí los ojos sin recordar mucho esa mañana, las manos tienen sangre, parte de las sabanas estaban rojas, tenia un cuchillo sobre mis manos con un signo de un arbolito.
- ¿a quien asesine… anoche?
La idea me parecía aterradora, pero en el mismo momento, una voz en mi cabeza muy espeluznante decía
- Tu sabias…. Sabias que lo harías algún día, cobarde… temeroso.
Paralizado en la esquina de la cama, sin reacción. Mis Pies me levantan sin preguntarme.
Bajo cada peldaño de la escalera cada vez mas tranquilo, sin siquiera consultarme mas.
Llego al baño. Y aquel espejo de cada mañana me desconcertó. Toda aquella sangre proviene de mí, tengo un corte enorme por debajo de las costillas.
- que rara forma de intentarme suicidar.
Pero sigo vivo, pero gran parte de mí anoche murió, lo siento así. Mi sangre escurre lentamente por mis piernas, me recuesto en la tina sin ningún afán de agua.
Una fascinante expresión llega a mi cara, ahora todo es muy obvió, sonrió.
- Me arranque el corazón. Lo destruí anoche ,
No he muerto, seguiría viviendo. Es solo un simbolismo, mis parpados se cierran y vuelvo a la realidad de dormir,
Nadie me dijo como decirle adiós, eso lo aprendí solo.
Fernando Ariel